Reseña de Conferencia “CORRIENTES FILOSÓFICAS CONTEMPORÁNEAS”

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CONFERENCIANTE: DR. MAURICIO BEUCHOT PUENTE.

 

OFRECIDA EL 24 DE MARZO DE 2015 EN EL CENTRO DE ESTUDIOS FILOSÓFICOS TOMÁS DE AQUINO.

 

 

Mauricio Beuchot nació en Torreón, Coahuila, el 4 de marzo de 1950. Fue elegido el 27 de noviembre de 1997 para ser el ocupante 5º de la silla XXXII. Tomó posesión el 21 de mayo de 1998.

Estudió en el Centro de Estudios de la Orden de Predicadores. Es licenciado en filosofía por la Universidad del Valle de Atenajac, maestro y doctor en la misma materia por la Universidad Iberoamericana. Asimismo, ha realizado diversos estudios en la Universidad de Friburgo, en Suiza. Es autor de diversos libros y artículos sobre temas filosóficos e históricos, entre los que destacan tratado de hermenéutica analógica, 1997, y Lógica y metafísica en la Nueva España, 2006. Ha sido colaborador y director de distintas publicaciones a nivel nacional e internacional y es reconocido como uno de los principales filósofos de Latinoamérica. De 1979 a 1990 fue investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Desde 1990 es investigador del Centro de Estudios Clásicos de Investigaciones Filológicas de la misma universidad. En 1990 fue nombrado miembro 1 de la Academia Mexicana de la Historia; en 2000, de la Academia Mexicana de los Derechos Humanos y en 2006 del Seminario de Cultura Mexicana.

 
 
Entre las distinciones que ha recibido, se encuentra el Premio Universidad Nacional 2000 de Investigación en Humanidades, otorgado por la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

 

 

Inmediatamente después de la presentación  general de su curriculum académico, y no sin antes saludar a la audiencia, el Dr. M. Beuchot entró directamente en materia. La conferencia pretendía, para después proponer una epistemología analógica, primero presentar las teorías de dos corrientes filosóficas contemporáneas pertenecientes a la misma disciplina -filosofía analítica y filosofía posmoderna. ¿Porqué exponer la teoría del conocimiento de estas dos últimas? Porque ambas han ocupado el lugar de principalidad en los finales del s. XX y principios del s. XXI. Misma razón por la que han tenido prioridad en la epistemología; han dictado las líneas metodológicas y han constituido los paradigmas. Una vez analizada la directriz que ha tenido la epistemología reciente, es posible saber por dónde orientarla en delante.

 

            El Dr. Beuchot hizo énfasis en la polarización que se ha dado entre las dos corrientes anteriores, la filosofía analítica apostando por un cientificismo extremo (univocismo) y la filosofía posmoderna por un relativismo excesivo (equivocismo) -incluso, tal polarización se ha dado en el interior de la primera. El conferenciante resaltó el ejemplo de Richard Rorty, quien, de una postura analítica, pasó a una neopragmátista, la cual parece tocar la filosofía posmoderna. También hizo mención del giro que, poco antes de fallecer, Jacques Derrida dio del posmodernismo al realismo. Así pues, se procedió como es debido, iniciando con la epistemología de la filosofía analítica, siguiendo con lo propio en la filosofía posmoderna, y finalizando con la propuesta de la epistemología analógica.

 

 

1.     Epistemología de la filosofía analítica

 

            Primeramente, se debe tomar en cuenta que la filosofía analítica recibe su nombre como oposición a lo sintético, es decir, esta filosofía no buscaba hacer síntesis filosóficas como lo habían intentado anteriores sistemas pretendiendo ser omniabarcadores, sino que ha preferido el estudio detallado de problemas concretos, y por ello se manifiesta como una filosofía minuciosa y atenta a los detalles -lo cual le ha dado un gran rigor. Como instrumento de esta filosofía se encuentran la lógica matemática y la filosofía del lenguaje,  y de ésta concretamente la semántica; más tarde se dedicarán también a la pragmática, que embona, afirma Beuchot, con la hermenéutica, misma que resulta ser el instrumento conceptual de la posmodernidad o filosofía continental.

 

            Como predecesores de la filosofía analítica, es primordial mencionar a autores como Gottlob Frege, además de los pragmatistas Willam James, John Stuart Mill y Charles Sandres Pierce. Los iniciadores de la corriente analítica fueron G. E. Moore, Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein.  El primero comenzó con el análisis conceptual, esto es, el análisis lingüístico -todo lo privaba a través del analísis del lenguaje- y trato las disciplinas de epistemología y ética. Russell se enfocó principalmente a la lógica. Wittgenstein fue el inspirador del Círculo de Viena con su Tractatus lógico-philosophicus, donde expone su teoría pictórica del mundo; según ésta, el lenguaje refleja la realidad, por lo cual la verdad y la falsedad se establecen en recurso de la experiencia, de la verificación empírica.

 

            En el círculo de Viena, que fue el origen de la filosofía analítica como positivismo lógico,resaltan los nombres de Rudolf Carnap, Moritz Schlik y Otto Neurath. Carnap desarrolla la sintaxis, semántica y pragmática, y apostaba por una teoría empírica del conocimiento en su principio “Solo es válido aquello que se puede verificar empíricamente”. Este principio se fue debilitando poco a poco, ya que es bien sabido que la ciencia no puede ser cien por ciento empíricamente comprobable. Carnap niega más tarde su propio principio y Wittgenstein da un giro a su teoría en sus Investigaciones filosóficas. En ellas, ya no afirma que el lenguaje refleja la realidad, sino que más bien el significado es establecido por el uso y es válido según el juego del lenguaje del que se trate. Es notable el tinte relativista del este segundo Wittgenstein, el cual toman los filósofos posmodernos para su pensamiento. Posterior a estos acontecimientos, se aportan más postulados analíticos con influencias del segundo Wittgenstein, como  los tres usos  del lenguaje según J. L. Austin –locutorio, locutorio y perlocutorio.

 

            Más adelante se encuentra también a P. L. Strawson y John Mcdowell. Charles Morris puso al día la semiótica de Pierce; Quine origino un positivismo diferente que incluso admitía ontología además de la lógica y que se oponía aciertos dogmas del empirismo; Nelson Bultmann trato de construir un nominalismo para la teoría de los conjuntos, aplicándolo a problemas lógicos como el de la inducción. Luego llega Donald Davison, quien niega la referencia de las expresiones y afirma que sólo hay sentido, con lo cual excluye el realismo e influye en Richard Rorty. Este último se consideraba neopragmatista, y aunque inicio en una postura rigurosamente analítica, mas tarde desemboco en una que roza el relativismo de la filosofía posmoderna, negando la referencia y preocupándose más de la vida práctica.

 

            Hay todavía muchos autores por mencionar, lo cual sería muy cansado. Sin embargo, lo principal a rescatar es que hay una línea muy rigurosa que ha seguido intentando llevar a cabo un positivismo muy rígido, como es el caso de John R. Searle, pero a su lado existe otra que rechazo el verificacionismo de Carnap -por ejemplo, K. Popper-, misma que ha influido en autores como Thomas kuhn, Imre Lakatos y Paul fererabend, lo que ha llevado a estos autores a negar el método positivista, afirmando también que ningún conocimiento se puede demostrar, ni siquiera justificar, sino sólo tomarlo como confiable.

 

 

 

2.     La teoría del conocimiento de la posmodernidad

 

            Propiamente no se habla de una epistemología en la posmodernidad, dado que se niega el método -siguiendo la línea de H. G. Gadamer, opositor al meotodologicismo de los analíticos-, pero es posible mencionarla como tal, ya que esas posturas negativas de la posmodernidad se colocan en el ángulo de la teoría del conocimiento. Han afectado las nuevas posturas frente al conocimiento, tanto filosófico como científico. En un principio, los posmodernos se pronunciaron en contra del racionalismo o cientificismo moderno,mostrándose a favor de un relativismo muy extremo, como reacción a la modernidad. Y aunque se opusieron al univocismo de la filosofía analítica, fueron derivando poco a poco a posturas menos excesivas.

 

            Michel Foucault se puso en contra de la idea de una verdad objetiva en Las palabras y las cosas. En La arqueología del saber afirmaba que los discursos ya no concordaban con la realidad, sostenía la muerte del sujeto y la imposibilidad de llegar a un saber cierto. Privilegia totalmente la diferencia y señala que solamente el poder ha hecho que se busque impositivamente la homogeneización, para lo cual se pone a vigilar y castigar. En ese camino deambulo Guilles Deleuze, quien llego a mantener una posición en la que lo más que se llegaba en el conocimiento era a lo accidental, al rizoma, a lo nómada, al simulacro. Sostiene la diferencia en la repetición  de lo mismo -en clara alusión a Nietzsche, al eterno retorno- en su libro Diferencia y repetición.

 

             Jean-François Lyotard se lanzo en contra de los metarrelatos, uno de los cuales era el de la epistemología precisamente –en referencia a los analíticos. El principal era el de filosofía de la historia, en contra de los marxistas. Lyotard hablaba de la diferencia, entendía como diversidad y diferición, es decir, como diferir, lo cual impedía llegar a alguna verdad –incluso algún conocimiento. De modo similar, Jacques Derrida habla de la diferencia, tanto en el sentido de lo que es diferente, como de aquello que se difiere. Y afirmaba que nunca se alcanza el objeto, el significado, pues este se va, se difiere, se escapa. No hay metafísica de la presencia ni epistemología de la representación. Ni siquiera en semiótica ni hermenéutica. Para Derrida, en lugar de signo, hay traza, algo que es huella pero que nunca se alcanza. Por ende, no es posible comprender ni descifrar los significados. Se tiene  que rescatar la escritura –o archiescritura, como él la nombraba- en contra de la voz, descontruir los textos. No hay nada fuera del texto, según afirmaba.

 

            Gianni Vattimo discurre en línea parecida. Él comienza debilitando la filosofía y propone un pensamiento débil. No es posible llegar a la verdad ni la objetividad. Se tiene que debilitar todo. La filosofía fuerte, la de la verdad, según afirma, siempre ha sido impositiva y esclavizadora porque trata de borra la diferencia. Sostiene que defender la verdad fuerte fue lo que produjo los absolutismos y totalitarismos. En cambio, la no-verdad es libertad. Sin embargo, no niega totalmente la verdad, la objetividad. Lo que dice es que se tiene que defender la diferencia para tener libertad, para emanciparse. La hermenéutica lleva de Nietzsche una carga de nihilismo, y por ello nos depara una ontología débil. Richard Rorty entronca con el posmodernismo. En su libro El espejo de la naturaleza dictamina que la filosofía ya no refleja la realidad, y por se debe abandonar la epistemología e irse a la hermenéutica. Retoma el pragmatismo y se declaró neo pragmatismo. Insta a dejar de lado la verdad y la objetividad y defender la democracia y la praxis.

 

            Aunque la filosofía posmoderna se mostraba como demasiado relativista, nihilista y escéptica, poco a poco fue cambiando la situación: Foucault en la última etapa de su vida recupera al sujeto y estudia las formas de la subjetivación en torno a la noción de epimeleia. Propuso una ontología del presente. Es decir, y por tomar un ejemplo, que no decía que era el hombre en esencia, sino que era el hombre en el presente. Deleuze la retoma y Vattimo la llama ontología de la actualidad. Así, Foucault recupera la idea de sujeto, pero debilitada, la de ontología, pero debilitada también. Deleuze sigue ese camino e intenta desarrollas lo que él llama una ontología actual y mantiene una especie de realismo.

 

            Lyotard también dio marcha atrás, dándose cuenta de que había que recuperar, al menos en alguna medida, los metarrelatos, so pena de quedarse en el vacío. Llego aun apostura más moderada en cuanto a la posibilidad de adquirir un conocimiento de la realidad. Al igual que los anteriores, Derrida supo dar macha atrás antes de morir. Dijo que era realista y cambió su expresión nada hay fuera del texto a nada hay fuera del contexto, y entendió la desconstrucción no como eliminar la referencia de los textos, sino como aligerarla en la línea de los anteriores, que buscaban regresar a una ontología, una ontología diferente, débil, del presente o de la actualidad.

 

            Rorty se mantuvo en su idea de abandonar las ideas de verdad, objetividad, etc. Y animaba a defender la democracia, a preocuparse de la praxis. Para ello recurría al pragmatismo estadounidense. Vattimo también persiste en su postura contraria a la verdad y la objetividad para dejar lugar a una interpretación débil. Dice que acepta una ontología de la actualidad. Pero es una ontología que no tiene estructuras, lo cual no ayuda a pensar la realidad. Lo que se ve, pues, es que los principales autores posmodernos, con excepción de Rorty y Vattimo, han dejado la actitud relativista para ir a un realismo en el conocimiento y la ontología. Y en epistemología, a la aceptación de la verdad como correspondencia. Se ha abandonado la actitud destructiva y se ha dado el giro a un realismo de la verdad que deja de lado el relativismo tan extremo que peligrosamente conducía al escepticismo.

 

 

 

3.     Hacia una epistemología analógica

 

            En ambas corrientes, tanto en la filosofía analítica como en la filosofía posmoderna, es posible encontrar pensadores que se acercaron a lo que el Dr. Beuchot intenta defender, una postura intermedia en la epistemología:

 

            Por el lado de los analíticos, se tiene a Ernesto Sosa, un filósofo cubano que ha llegado a una epistemología basada  en virtudes epistémicas. Ha vuelto también a la ética y a la pedagogía. Es mediador porque toma la noción de virtud que ya se había dado antes en la filosofía analítica y la ha llevado a la epistemología, donde habla de virtudes epistémicas, como la parsimonia, la experimentación, el rigor en la argumentación, etc. El recurso de las virtudes lo saca del metodologicismo exagerado de los positivistas y lo aleja del caos de los pragmatistas cercanos a los posmodernos. Afirma que la virtud es dinámica. Esta epistemología es muy analógica porque la misma noción de virtud lo es. La virtud es el equilibrio proporcional y adopta el tacto y la oscilación que sopesan los pros y los contras de la acción, solo que aquí en cuanto a las teorías que se aceptan o los conocimientos que se adquieren. Sosa admite que su epistemología concuerda con la hermenéutica analógica der Dr. Beuchot.

 

            Por el lado de los filósofos posmodernos, se encuentra a Guilles Deleuze quien, aunque se afirmo como realista, se acerco mucho a la analogía. En Identidad y repetición afirma que es univocista equivocista, dando a entender que es univocista en cuanto al ser y equivocista en cuanto a los entes –retomando a Heidegger. En el ser se da la univocidad, pero en el reino de los entes se da la diferencia, la equivocidad.

 

            Por su parte, Mauricio Ferraris reacciona en contra de su Maestro G. Vattimo, orientándose hacia un realismo en la órbita de la ontología. Ferraris, al lado del joven filósofo Markus Gabriel y varios filósofos franceses, parece que preparan una nueva época, en la que se abandonen esos excesos de la filosofía analítica y su univocismo, y de la filosofía posmoderna, su univocismo, para llegar a una situación distinta. Beuchot cree que será el analogismo. Para que así se puede edificar otra vez un realismo de una teoría del conocimiento que de mayores rendimientos. Ello conduce a una nueva epistemología, que el propio Beuchot llamaría epistemología analógica. Misma  que acompaña, como debe de ser, a una hermenéutica analógica y que va construyéndose poco a poco.

 

           

 

 

 

Preguntas de la audiencia:

 

1.     ¿Cómo se concibe la hermenéutica analógica, como método, modelo, etc.?

 

R: No como método, ni tampoco como antimétodo. Sino más bien, como un conjunto del método con la interpretación. Metodicidad (de manea muy amplia) aplicada a la hermenéutica.

 

2.     ¿Se debe entender la epistemología analógica como una epistemología inflacionista o  como una epistemología deflacionista?

 

R: Creo que va más allá de esos dos términos. La etapa de esos términos está superada. Hay otra vertiente diferente. Más bien debe entenderse en la misma línea en que se  presenta, como una epistemología analógica.

 

3.     ¿Cómo responde Jean Grondin, al afirmar él que la hermenéutica analógica tiene a la equivocidad?

 

R: Vallamos aclarando. Hay una fórmula que no invento yo. Es “en la analogía predomina la diferencia”. Y Jean Grondin afirma que no; dice que en la analogía predomina la semejanza, precisamente porque él tiende más al realismo. Recordemos que él, al igual que Ferrarias, reacciona contra Váttimo. Grondin está en un realismo unívoco, mismo que no quiero defender. El mío es un realismo abierto.

 

4.     De acuerdo a la epistemología analógica y con base en la realidad mexicana, ¿qué aporta esta teoría a la pedagogía para evitar los extremos del univocismo y equivocismo?

 

R: Ha habido un gran movimiento en la pedagogía, auxiliada esta de la hermenéutica analógica. Principalmente en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) de Ajusco. Hay tres grupos aplicando hermenéutica analógica, uno de los cuales hace aplicación teórica a la pedagogía. Guillermo Hurtado afirma que esta hermenéutica ya es un movimiento. Se trabaja en España, en Chile, en Argentina, en Colombia, en Ecuador, etc. De hecho, el grupo María Guadalupe Díaz Tepepa está aplicando la hermenéutica analógica a la educación  multicultural.

 

5.     ¿Qué podríamos decir de la tarea de la filosofía en la actualidad?

 

R: Es importante incidir sobre la sociedad. Se debe volver a incidir con la filosofía en el contexto. Cada vez me interesa más una filosofía para México, porque es importante que respuesta vamos a dar a la situación mexicana. Hubo un tiempo en que los filósofos incidían sobre la sociedad. Por ejemplo, Antonio Caso, Vasconcelos, etc. Ahora existe el problema de que se nos obliga a alejarnos de la sociedad, reservando la filosofía para espacios privados.

 

 

 

6.     ¿Cómo responde la hermenéutica analógica ante aquella afirmación de Raúl Alcalá, según la cual esta hermenéutica  es  relativista ya que es posible aplicarla en todo?

 

R: Raúl Alcalá es amigo mío y critica la hermenéutica analógica en buen plan, como ayuda a la mejora de mi teoría. Sin embargo, no se debe aplicarla a todo, porque hay cosas en las que tiene que haber por lo menos tendencia a la univocidad.

 

7.     ¿Cuál sería la preocupación del filósofo ante esta crisis de humanidad que se está dando en la actualidad?

 

R: Una postura importante que nos queda es resistir. Hay algunos que ya no quieren resistir, pero el querer resistir es criticar. En ese sentido estoy de acuerdo con Foucault, en que la hermenéutica tiene que ser crítica.

 

8.     ¿Cuál es la diferencia entre la gnoseología y la epistemología?

 

R: es lo mismo. Hay diferentes nombres: teoría del conocimiento, gnoseología, epistemología, filosofía de la ciencia. Según las escuelas, prefieren uno u otra.

 

 

 

 

 

 

 

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Modificado por última vez en Martes, 28 Abril 2015 20:52

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